LETRA DE CANCIÓN
 
 
La condena
(Letra y Música: Tito Fernández)
Discografía
10. PROFETA EN MI TIERRA
54. EL TEMUCANO EN AUSTRALIA
63. Tito Fernández en Australia
Veinte años, y un día, por matar a un animalque no valía ni un pelo de la cola de mi perro.Veinte años, y un día, que tengo que pagarcomo si juera deuda andar de ajeno.¿Y qué hubiera pasao si yo no hubiera aparecío?¿Y qué hubiera pasao si no llego?¿Acaso a un animal enfurecíose lo puede parar con un consejo?No iñor, a veces es preciso meter ñequey olvidarse de Dios y de los cielosapechugar de cara, y bien de frente,y encomendarse a toos los infiernos.¡Al diablo la güena voluntá!cuando se juegan el cuero y el pellejohay que apretar los dientes y agarrarsin pensar en lo malo ni en lo güeno.Yo tenía veinticinco, recordando,y la sangre ardiente y belicosa,me gustaba la vida, el sol y el campo,y la tierra madura y generosa.El mundo era mío y yo lo andaba,de vendimia en cosecha, sol y luna,¿Mi profesión? p\'a lo que usté mandaraa mí no me quedaba grande niuna.Un día, a la sombra de unos maquis,no tenía, esa vez, donde ocuparme,yo soñaba un amor al fin del viajey recordaba la casa de mi madre.Un grito; me levanto y una mozase me arroja en los brazos sollozando.¡Por favor, ayúdeme! me dice temblorosa,con los ojos velados por el llanto.¡Así que la paloma tenía su pichón!Dijo el hombre que venía detrás de ella.Vamos a conocer el color del corazónde este gallito, nuevo, de pelea.Él saca la cuchilla, yo la mía,se me pone un nudo en el güergüero,pienso en lo hermosa y güena que es la viday en como se la juega un hombre, entero.Los cinco sentíos en el aire, respiramos, profundo, y damos güeltas.Esta ronda no va a ser interminableme golpea, en el alma, la conciencia.¡Un, dos! cortando el viento.Siento caliente un lao de la cara,pienso en Dios que, de allá arriba nos \'ta viendoy en la vida que un día me entregara.¿Un, dos! cortando el viento.La sonrisa del hombre se contrae,yo me doblo, me lanzo a fondo y sientoque le parto el corazón en dos mitades.¡Cesante! jué la primera acusación,¡Sin domicilio conocío! la segunda.Veinte años y un día, sin razón,sin ni medio, sin n\'a, son una burla.Así pagan el pato los cristianosque se desgracian, como yo, sin culpa alguna,toa mi juventú aquí encerraoparece chiste: la ley pareja nunca es dura.Sin embargo acá a\'entro me la gano,hago vihuelas p\'a que canten los cantores,p\'a que vayan por la vida desgranandosus penas, su alegría, sus dolores.¿Y qué hubiera pasao si yo no hubiera aparecío?¿Y qué hubiera pasao si no llego?¿Acaso a un animal enfurecíose lo puede parar con un consejo?No iñor, a veces es preciso meter ñequey olvidarse de Dios y de los cielosapechugar de cara, y bien de frente,y encomendarse a toos los infiernos.Veinte años por matar a un animalque no valía ni la mitá de l\'uña más comia.Pero yo sé que no soy un criminaly que es este siglo material el porquería.