LETRA DE CANCIÓN
 
 
El carrero (Poema).
(Letra y Música: Tito Fernández)
Discografía
61. EL ASAO
Yo juí \"carrero\" cuando era cauro chico.Cuando la máquina todavía no llegaba al campoy la carreta y los bueyes eran la única forma de mover las cosas de un lao p\'al otro.Apenas había un tractor, en otra hijuela,por allá lejos,y una trilladora de los gringos que servía p\'a la trillade too lo que por ahi se sembraba.Pero no me avergüenzo de eso.Ni de mis patas duras,ni del hambre de media tarde.Ni del único pantalón decente que me ponía los Domingosp\'a parecerme un poco a la otra gente.Yo conocí el olor de la coyunday el áspero filo del cáñamo sisalcuando era el tiempo de los fardos.Conozco el arao, el azadón.Sé ponerle un garabato al más porfiao de los chanchosy conozco tamién el cuchillóny la importancia de un cuero de oveja cuando el Invierno se nos venía encima.Yo juí \"carrero\" cuando era cauro chico,y el sol me pillaba, siempre,en la mitad del caminocuando se asomaba, medio dormío todavía,a mirar, curioso, qué era lo que estaba pasando por allí.Así llevé el trigo p\'al molinoy los corderos p\'a la Feria de Loncoche.Así llevé al abuelo p\'al doctor, p\'allá p\'al pueblo,y a mi hermana mayor p\'a que se matrimoniaracon un vecino que se había quedao viudoy necesitaba una mujer p\'a la casa y p\'a sus cauros chicos.Muchas veces me dormí debajo\'e la carretadespués de haber soltao a los bueyesp\'a que tomaran agua y pastaran un rato.Yo no tenía apuro porque el camino era muy largoy me quedaban, todavía, como noventa años por vivir.Entonces ¿P\'a qué apurarse?Desde ese tiempo que traigoestas tremendas ganas de quedarme callaocuando hablan esos que hablan tantoy que dicen tan poco.Nunca he conocío a un hombreque hable mejor que el vientoo que cante más bonito que el ríoPor eso es que parezco triste.Por eso es que a veces parece que estoy medio enojao,pero no estoy.Es que estoy escuchando a ver si el viento me trae noticias de mis viejos tiemposcuando too parecía ser mejor.Yo me acuerdo que me gustaba cantar, a todo pulmón,parao en la punta de un cerro p\'a que el eco me cantara de nuevolo que yo ya había cantao.Por eso es que si canto, a veces soy un poco gritón.Pero casi siempre ando cantando despacitop\'a no molestar,porque todos están demasiado ocupadosen cosas importantesy un grito, aunque sea cantado,no ayuda mucho p\'a esas cosas.Yo juí \"carrero\" cuando era cauro chicoy es por eso que no sé quedarme quieto y ando, de un lao p\'al otroacarriando cualquier cosa, aunque eso no sirva de mucho.Ya no me quedan noventa años por viviry de repente nomás me puedo subir a la carreta, esa,que se lleva a la gente p\'a otro mundo.Pero tampoco estoy seguro de esoy a lo mejor no hay otro mundoni carreta que se lo lleve a uno p\'allá.La verdá es que no sé muchas cosas,de esas que sabe la gentepero me han hecho harto pocaza falta.Es que yo vengo de un tiempo en que tooera casi regalao.No había que comprar el agua y la sal costaba muy poquito.Los huevos los ponían las gallinasy las gallinas salían de otros huevosque habían sido puestos, antes, por otras gallinasque nadie sabe cómo llegaron allíporque nadie las vió venir de niuna parte.Y había que enterrar unas pepas de manzana, nomás,p\'a que saliera todo un árbol.A lo mejor las cosas feas las vivían los \"grandes\"pero yo nunca supe.Nunca vi cosas feas y me gustaba el tiempode acarrear maderaporque el viaje era largazo y nos daban tortilla con mantecaHabía mucho bosque y uno tenía que andar como un día y mediop\'a llegar al aserradero.La primera vez que vi el motorcasi me asusto de cierto,pero después me acostumbré y me gustaba cuando tocaba el pito p\'a avisar que era la hora de parar la faena.Ya juera porque se había acabao el díao porque alguno se había \"desgraciao\"con la sierra.Ahí nos cargaban como treinta pulgás,de puro tronco,y había que llevarlas hasta el tren.Y el tren pasaba por el pueblo que estaba re lejosasí es que había que andar otro día y mediop\'a llegar a la Estación.Nunca me importaron la distancia ni el tiempoporque todavía me quedaban como noventa años por vivir.Ahora estoy un poco enfermo.Me cuesta hacer las cosas y tengo dolorespor toas partes y me canso.Es que la ciudad lo va matando, a uno, de a pococon su ruido, su afán de andar corriendo,y la mugre que se le mete, a uno, en los pulmonesde puro respirar.No debí haberme venío a la ciudad.Debí haberme quedao allá en el campodonde jué que nací.Así es que too lo que me pasa es por culpa de mi tonteray qué sé yo que más.Yo juí \"carrero\" cuando era cauro chico.Cuando la máquina todavía no llegaba al campoy la carreta y los bueyes eran la única forma de mover las cosas de un lao p\'al otro.A veces me agarra una pena juertey me doy vueltas y veo puros autos.Yo no tenía amigos porque no había más cauros chicos en la casa,pero tenía un perro que andaba conmigop\'a toas partes.Cuando el camino era largo, se subía a la carretay se echaba, con la lengua ajuera, y me movía la colaporque así hablaba él.Se llamaba \"perro\" porque yo no sabíaque había que ponerle nombre.Por eso los bueyes se llamaban bueyesy la gente se llamaba gentey el cielo se llamaba cielo.Yo no me acuerdo como me llamabapero debo haberme llamado \"gente\"como todos los demás.Aunque si lo pienso mejora lo mejor me llamaba niño.Qué sé yo.Cuando se murió el agüelo y lo llevamos al cementerioaprendí que la gente se muere,y cuando nació la guagua de mi hermanaaprendí que uno nace.Después aprendí que hay harto que hacer entre una cosa y otra.Por eso ahora me pregunto, a veces,qué es lo que me falta por hacer.Pero no encuentro la respuestaporque no le puedo preguntar a río ni al viento.El otro día vino un gorrión a pararse en mi ventana,pero sabía menos que yo y se anduvo asustandocuando me escuchó hablar como gorrión.No debí haberme venío a la ciudad.Debí haberme quedao allá en el campodonde jué que nací.Allá no había enfermedades, ni tos,ni dolores de huesos.A veces vienen algunas gentes a conversar conmigoy me preguntan cosas.Pero no les gusta lo que digo.Quieren que diga otras cosas que yo no sé decir.Entonces se van medio enojaos.Es que nunca aprendí a contestarporque nadie me preguntó, nunca, ninguna cosa.En cambio el agüelo era sabioporque cuando él era niño los niños hablabancon el cóndor y con el pumay el cóndor y el puma lo saben casi todo.Yo juí \"carrero\" cuando era cauro chico.Pero además de ser carrero juí niñoasí es que me quedaban, todavía,como noventa años por vivir.Yo juí \"carrero\" cuando era cauro chico.Pero además de ser carrero juí niñoasí es que me quedaban, todavía,como noventa años por vivir.Yo juí \"carrero\" cuando era cauro chico.Pero además de ser carrero juí niñoasí es que me quedaban, todavía,como noventa años por vivir.