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Señora Guitarrera.
(Letra: Pedro Aceituno., Música: Pedro Aceituno)

Discografia
14. CHILE
16. QUINCE AÑOS DE CANTO POPULAR
18. TITO FERNÁNDEZ EN EL OLYMPIA DE PARÍS
36. TITO FERNÁNDEZ EN NEW YORK
49. LOS VEINTE MEJORES 2.
52. TITO FERNÁNDEZ EN VIVO.
54. EL TEMUCANO EN AUSTRALIA
59. COLECCIÓN DISCO DE ORO. TITO FERNÁNDEZ
62. 15 AÑOS DE CANTO POPULAR
63. Tito Fernández en Australia
76. 200 AÑOS CHILE Y SU FOLCLORE (Compilación)
85. Cantos de Amor y compromiso Vol 3 Y FINAL DE ESTA TRILOGÍA DE COMPILACIONES
 
Canto.

Ay, Señora Guitarrera,
quién pudiera ser poeta,
para regalarte un verso
agradecido, de veras.
Quiero vigilar, cantando,
tu sueño de luna llena,
/las Señoras como usted
no mueren pues son eternas/ bis.

Recitado.

Qué puedo, yo, decirte si ya todo está dicho.
Qué puedo, yo, cantarte con esta pobre voz,
tal vez agradecerte, Señora Guitarrera,.
la herencia que dejaste con tu Canto Mayor.

Maestra de Cantores, artesana coplera,
poetisa del pueblo, sembradora de amor,
recorriste mil veces, de Norte a Sur, la Patria
y todos los caminos supieron de tu voz.

Felices los que, un día, oímos tu palabra,
cuando en un gesto tuyo sabías enseñar,
cantora pueblerina, a templar la guitarra,
y lo más importante, no cantar por cantar.

Qué difícil oficio debe haber sido el tuyo,
sembraste en el desierto sin lluvia ni azadón,
pero todas las melgas que tú desmalezaste
seguirán floreciendo mientras haya un Cantor.

Guaquera de canciones, humilde como el cardo,
que crece en los jardines, sencillos, de mi pueblo,
tu voz está presente, porque tú lo dijiste,
es igual a tu canto, el canto nuevo y nuestro.

Yo sé, y no me equivoco, que ha de llegar el día
que una ronda, de niños, en un patio de escuela,
las manos enlazadas, la mirada encendida,
cantará tu palabra al igual que a Gabriela.

Entonces, sólo entonces, los que hacemos del canto
nuestra razón de vida cantaremos, felices,
la más alegre cueca, para que baile Chile,
de mar a cordillera, palomas, volantines.

Entonces, sólo entonces, cuando el trino que falta
haga surco, en el cielo, y despuntar el alba
entonces, sólo entonces, el canto y la guitarra
le pagará la deuda, doña Violeta Parra.