| | (Letra y Música: Tito Fernández) Discografia 74. EL HUMOR DEL TEMUCANO 77. 50 AÑOS DE CANTO 200 AÑOS DE HISTORIA (Contiene 4 CDs y 60 canciones) | Y eso ¿Qué tiene de raro? En esta tierra de huasos que eso pase no es extraño, poh. Cierto que pateó al alcalde, se metió a la vidriería, y arrasó con una vieja que atravesando venía. No sé quién le pegó un palo, ¿algún odio le tendría? poh. Cuando se espanta un caballo no se le hacen porquerías, poh iñor. Un caballo es cosa seria, poh, y enojao todavía, hay que andarse con cuidao, iñor, porque peligra la vía. Un gañán le tiró un lazo y lo agarró del pescuezo, jué de un puro tironazo que lo tiró a treinta metros. Que iba a saber el caballo que iba a entrar por la ventana de la única casa’e huifas justito a media mañana. Apareció, en calzoncillos, el Director de la Escuela, la vieja, botá en e lsuelo, resultó que era la suegra. El animal, asustao, se metió en la Biblioteca, se cayeron los estantes, volaron enciclopedias, y hasta la bibliotecaria quedó debajo’e la mesa. Ahí estaba mi caballo, en la mitad de la calle, parao en las cuatro patas no se entregaba con nadie. Se acercó la policía, de verde, p’a interrogarlo, el animal, de un mordisco le comió la gorra al paco. El paco sacó el revólver, p’ta el tipo con mal genio, iñor, y too por una gorra que no valía ni medio. Arrancó p’al almacén, el dueño salió llorando, ¡Se está comiendo la harina!, decía, ¡Atajen a ese caballo! Cuando me iba a imaginar que mi mejor compañero se iba a hacer un criminal con el correr de los tiempos. Ahí estaba, en el almacén, poh, patiando p’a toos laos, botó el aceite ‘e carreta, las manceras p’al arao. Le pegó un mordisco al gato, un perro salió a ladrarle, y el de la ferretería con un fierro quería darle. Acaballao el caballo, no había por onde entrarle, a mí me desconoció y se arrancó por lacalle. Se perdió p’allá p’al cerro, en medio’e los matorrales. ¿En el pueulo? Mansa escoba, había que desquitarse, poh. ¿Con quién creen que cargaron? ¡Justo! con el responsable. No me dejó un vidrio güeno, decía uno, ni harina p’a un par de panes, decía el otro. Así es que estoy encerrao, tengo que pagar los daños, bien bonito el numerito, ¿Qué tengo yo que ver? - me pregunto, si el daño lo hizo el caballo. Hoy, vendo caballo, vendo, de muy güena descendencia, allá ajuera lo tengo amarrao, poh, si quiere va usté… y lo suelta. | |