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Décimas por Navidad
(Letra y Música: Tito Fernández)

Discografia
68. Nuestra Navidad Chilena
 
¿Ud. Sabe dónde queda Belén?
Belén viene quedando cerca deChimbarongo. Allí el Creador, hace mucho tiempo, tejió con verde mimbre un cuento que habla del amor y del trabajo.

Canto
Madurito los limones.
colgando del limonero.
Voy a tratar, con esmero,
de contar con mis canciones.
El cuento que las naciones
y a la humanidá presente
dejó un legado vigente
de pensamiento y de gloria.
Que se ha quedado en la historia
de todos los continentes.

Recitao
Cuentan que había, una vez,
una mujer hacendosa,
morena, re güena moza
de grato y buen parecer,
que era del campo, mujer
de trenza negra y tupía
de manos casi cutías
por el intenso trajín
que era, de principio a fin
digna de ser elegía.

Su marío, Don José,
era artesano y herrero,
diestro gañán, carpintero,
todo era güeno pa’ él.
Era compañero fiel,
callao y trabajador,
pa’ hacer un yugo, el mejor,
y moldear una herradura
era tarea tan dura
como hablar de un alfajor.

Canto
El sol hacer la miraba
y ella lavaba en el río,
el agua tenía frío
y por eso ella lloraba.
Cuentan que una madrugada
se desprendió de la luz
un ángel que, del azul,
vino a hablarle con cariño
vai a ser madre de un niño
al que llamarán Jesús.

Recitao
Y comenzó larga espera
por el que debía ser
entre los reyes el rey
de toda la tierra entera.
Entrada la primavera
la montaña florecía,
nacía una nueva vida,
por obra y gracia del cielo,
se agitaban los pañuelos
y la noticia corría.

Una estrella apareció,
la que hoy Lucero llamamos,
tan brillante que un baqueano
creía que era de día
y la gente no entendía
de por qué se despertaban
y una esperanza notaban
dentro de sus corazones
y así entonaron canciones
que de este milagro hablaban.

Canto
Ahí llegaron las visitas,
venían de toos laos.
Tres jinetes encachaos
destacaban a la vista.
Un huaso con poncho a listas,
un chilote con violín,
un roto, nortino, al fin,
cerrando la comitiva
y más atrás lo seguían
como veinticinco mil.

Recitao
Eran reyes los primeros
de sus lejanas querencias,
la gente con complacencia
iba dejándoles paso.
Se repartían abrazos
y el júbilo florecía
y la señora María,
con su paciencia infinita,
saludaba a las visitas
y a todos los atendía.

Todos traían presentes,
uvas jugosas y ricas,
limones de allá de Pica
y un pescao pa’ caldillo,
papas traía un chiquillo,
un pastor traía un queso,
una mujer trajo un beso
que puso, con gran ternura,
en la cara’e la criatura
que se contentó por eso.

Canto
Don José, medio callao,
atendía a los amigo,
hablaban del pan y el trigo
y del próximo sembrao,
yo, que no soy muy letrao,
pienso que este Nacimiento
le ha dao al alma sustento
y al pobre felicidá,
allá en el cielo estará
escrito lo que les cuento.

Recitao
Belén viene quedando cerca de nuestra casa.
Allí hay un niño que pasa
mirando, con ojos vivos,
correr el agua del río
y el acontecer presente
y pienso, sencillamente,
que tamién niño yo hey sío
los hombres cuando crecíos
olvidamos fácilmente.

Tal vez esta Navidad,
usted, sus hijos, su esposa,
pensarán en muchas cosas
que son eterna verdad.
Yo he tratao, nada más,
de hacer esta tarde amena
y esta historia simple y buena
señor, señora, eso es todo
la he contado a nuestro modo
en décimas bien chilenas.

Canto
Madurito los limones.
colgando del limonero.
He tratao, con esmero,
de contar con mis canciones.
El cuento que a las naciones
y la humanidá presente
dejó un legado vigente
de pensamiento y de gloria.
Que se ha quedado en la historia
de todos los continentes.