Waldemar Molina Varela

Llegó  ami casa a los trece años.

 

Lo vi crecer, educarse, convertirse en actor, casarse, hacerse papá, emigrar buscando nuevos horizontes  y viví el inmenso dolor de su fallecimiento en un accidente laboral.

 

Mi viejo amigo.

Mi hijo postizo.

A veces me parece que voy a escuchar el teléfono y su ¡Hola viejo! ¿Cómo estás?

 

Nunca dejó de llamarme o de visitarme.