Raúl Rodié

Vive en Toronto, Canadá, hace muchos años. Cada vez que paso por allí me alojo en su casa. Alguna vez estuvimos ensayando para hacer un dúo y la cosa resultaba muy bien pero él era un solista demasiado bueno para que se perdiera cantando conmigo. Es un personaje importante en mi vida porque me enseñó que la gente buena debe cuidarse de la maldad del mundo. A pesar que nos vemos poco lo quiero harto porque es una parte de mi tiempo de juventud y si vuelvo a Canadá volveré a su casa, no me cabe duda, para que me lleve de paseo por todas partes y me atienda como sólo lo saben hacer los chilenos con sus amigos.

Hoy está fallecido, eterno destino de todos.