Roberto Parra León

Mi viejo camarada. Mi amigo. Mi compadre.

Jamás podré expresar lo que siento cada vez que me subo al escenario y no está.

Un 2 de Diciembre, del año 2000, cayó en mis brazos, para no volver a levantarse.

El destino quiso que eso ocurriera en Temuco, mi pueblo, que me ha dado muchas cosas pero también me ha quitado otras.

Nada ni nadie podrá suplir su ausencia.

En mi disco cincuenta y ocho, le canto.

¿Qué más puedo hacer?