Gabriel García Márquez

En el año 1979, diez años después de Neruda, este hombre, que posteriormente sería galardonado con el premio Nobel de Literatura, me dijo, en su departamento en París, durante una fiesta que organizó impresionado por mi concierto en el O\'Lympia, que mi canto estaba destinado a convertirse en la voz de mucha gente de nuestra Latinoamérica.

Hablamos toda la noche, y yo me fui de su casa con la sensación de haber conocido a un hombre diferente y tan parecido a todos.
Su conversación, respecto de mi canto, me dio el segundo empujón para que yo venciera el miedo y me atreviera a subir el tono de mi poesía lo que, a la postre, me convirtió en el artista que recibe los aplausos, hoy, de tres generaciones cada vez que sube a un escenario.