| | (Letra y Música: Tito Fernández) Discografía 69. Cero a cero | Belén viene quedando cerca de Chimbarongo. Allí el Creador, hace mucho tiempo,tejió con verde mimbre un cuento que habla del amor y del trabajo. Canto Madurito los limones. colgando del limonero. Voy a tratar, con esmero, de contar con mis canciones. El cuento que las naciones y a la humanidá presente dejó un legado vigente de pensamiento y de gloria. Que se ha quedado en la historia de todos los continentes. Recitao Cuentan que había, una vez, una mujer hacendosa, morena, re güena moza de grato y buen parecer, que era del campo, mujer de trenza negra y tupía de manos casi cutías por el intenso trajín que era, de principio a fin digna de ser elegía. Su marío, Don José, era artesano y herrero, diestro gañán, carpintero, todo era güeno pa' él. Era compañero fiel, callao y trabajador, pa' hacer un yugo, el mejor, y moldear una herradura era tarea tan dura como hablar de un alfajor. Canto El sol hacer la miraba y ella lavaba en el río, el agua tenía frío y por eso ella lloraba. Cuentan que una madrugada se desprendió de la luz un ángel que, del azul, vino a hablarle con cariño vai a ser madre de un niño al que llamarán Jesús. Recitao Y comenzó larga espera por el que debía ser entre los reyes el rey de toda la tierra entera. Entrada la primavera la montaña florecía, nacía una nueva vida, por obra y gracia del cielo, se agitaban los pañuelos y la noticia corría. Una estrella apareció, la que hoy Lucero llamamos, tan brillante que un baqueano creía que era de día y la gente no entendía de por qué se despertaban y una esperanza notaban dentro de sus corazones y así entonaron canciones que de este milagro hablaban. Canto Ahí llegaron las visitas, venían de toos laos. Tres jinetes encachaos destacaban a la vista. Un huaso con poncho a listas, un chilote con violín, un roto, nortino, al fin, cerrando la comitiva y más atrás lo seguían como veinticinco mil. Recitao Eran reyes los primeros de sus lejanas querencias, la gente con complacencia iba dejándoles paso. Se repartían abrazos y el júbilo florecía y la señora María, con su paciencia infinita, saludaba a las visitas y a todos los atendía. Todos traían presentes, uvas jugosas y ricas, limones de allá de Pica y un pescao pa' caldillo, papas traía un chiquillo, un pastor traía un queso, una mujer trajo un beso que puso, con gran ternura, en la cara'e la criatura que se contentó por eso. Canto Don José, medio callao, atendía a los amigo, hablaban del pan y el trigo y del próximo sembrao, yo, que no soy muy letrao, pienso que este Nacimiento le ha dao al alma sustento y al pobre felicidá, allá en el cielo estará escrito lo que les cuento. Recitao Belén viene quedando cerca de nuestra casa. Allí hay un niño que pasa mirando, con ojos vivos, correr el agua del río y el acontecer presente y pienso, sencillamente, que tamién niño yo hey sío los hombres cuando crecíos olvidamos fácilmente. Tal vez esta Navidad, usted, sus hijos, su esposa, pensarán en muchas cosas que son eterna verdad. Yo he tratao, nada más, de hacer esta tarde amena y esta historia simple y buena señor, señora, eso es todo la he contado a nuestro modo en décimas bien chilenas. Canto Madurito los limones. colgando del limonero. He tratao, con esmero, de contar con mis canciones. El cuento que a las naciones y la humanidá presente dejó un legado vigente de pensamiento y de gloria. Que se ha quedado en la historia de todos los continentes. | |